El árbitro Onofre Ramírez estará durante el algún tiempo en el ojo del huracán. Su decisión de descalificar a Rosendo Álvarez, provocó un torbellino de reacciones, más en contra que a favor.
“No me apresuré, hice lo correcto porque Rosendo después de golpear por la espalda a su rival me ofendió, y dijo que me fuera al carajo, que mucho jodía y eso no lo iba a permitir”, afirmó Ramírez.
La descalificación de Álvarez fue en el quinto asalto del combate contra Jean Sampson, 12 (7 KO)-1, quien desde mi perspectiva iba ganando el pleito en medio de su errada persistencia de agacharse en vez de mantenerse a la distancia con su jab y machacar con la derecha.
Ante las declaraciones de Rosendo de acusar a Onofre de tenerle mala voluntad, producto de un problema con su jefe, el experimentado árbitro refutó: “En ningún momento he tenido mala fe con él, al contrario, lo respeto y admiro, pero no iba a permitir que se excediera conmigo. Antes que lo descalificara le dije que no estuviera golpeando bajo y no hizo caso”.
¿Crees que iba perdiendo la pelea?
“Sí, pero no incidió en nada. Sampson a mi juicio estaba ganando”.
Sin embargo, para los tres jueces de esa noche Rosendo estaba adelante en las tarjetas, Manuel González 39-37, Marcos Francis 40-37 y Gustavo Solórzano 39-38. Respeto la apreciación de los colegiados, pero, Dios mío, ¿qué pelea estaban viendo?
“Nadie me quitará el sueño de conquistar una tercera corona. Así que seguiré en el boxeo. Lo que pasó es que quisieron afectar mi retorno”, mencionó Rosendo. El excampeón terminó con dos cortes en su rostro, uno en la ceja izquierda que le hicieron en el primer asalto, producto de un derechazo de Sampson y el segundo por cabezazo.
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